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Ondas de choque para la tendinitis: qué dice la ciencia en 2026

Fisioterapeuta tratando la pierna de un paciente, imagen ilustrativa de un tratamiento de fisioterapia para tendinitis
Imagen ilustrativa de un tratamiento de fisioterapia. Foto: Paolo Ortega / Pexels

En Welfare vemos cada semana a socios que llegan cojeando del talón, quejándose del codo o frenando una sentadilla por una molestia sorda en el tendón rotuliano. Casi todos preguntan lo mismo: «¿me hago unas ondas de choque y en dos semanas estoy bien?». Es una pregunta razonable, porque la terapia de ondas de choque extracorpórea lleva años vendida como la solución rápida para la tendinitis. El problema es que 2026 ha traído tres trabajos científicos de mucho peso —dos sobre las ondas de choque y uno sobre la alternativa que de verdad recomiendan los fisioterapeutas— que obligan a matizar bastante esa promesa. Los repasamos con calma, con sus cifras y sus límites, como hacemos con cualquier tratamiento que pasa por este blog.

Tendinitis o tendinopatía: por qué el nombre ya importa

Durante décadas se ha hablado de «tendinitis» para referirse a cualquier dolor de tendón, dando a entender que el problema es una inflamación aguda. La fisioterapia y la medicina del deporte llevan tiempo prefiriendo el término tendinopatía, más amplio, porque en la mayoría de los casos crónicos el tejido no muestra tanto una inflamación activa como cambios estructurales por sobrecarga: fibras de colágeno desorganizadas, engrosamiento del tendón y crecimiento de vasos y terminaciones nerviosas nuevas. Esta distinción no es solo semántica: si el problema de fondo es una sobrecarga mecánica del tejido, tiene sentido que el tratamiento más lógico sea reintroducir la carga de forma progresiva y controlada, no solo «apagar» una supuesta inflamación. Es justo el debate que enmarca los tres estudios de 2026 que vienen a continuación, y que afectan a las tendinopatías más habituales en el gimnasio: la zona lumbar, el tendón de Aquiles, el rotuliano, el del manguito rotador y el codo de tenista.

El metaanálisis de 2026 sobre ondas de choque: 9 ensayos, 530 pacientes y ningún ganador claro

El trabajo más amplio hasta la fecha comparando los dos tipos de ondas de choque que se usan en consulta —las radiales (RSWT) y las focales (FSWT)— es «Efficacy of radial and focused shockwave therapy for tendinopathy: a systematic review and meta-analysis», publicado en febrero de 2026 en Scientific Reports por Magdalena Stania y su equipo. Los autores reunieron 9 ensayos aleatorizados con 530 pacientes con tendinopatía de codo (epicondilitis lateral), manguito rotador, rótula y hombro calcificado.

Los resultados, leídos con calma, no dan la razón contundente que suele prometer el marketing de las clínicas. En monoterapia, la modalidad focal (FSWT) mostró una ventaja estadísticamente significativa sobre la radial para reducir el dolor (diferencia de medias estandarizada, SMD = 0,49; p = 0,006), pero los propios autores califican esa evidencia de baja calidad. Para la fuerza de los extensores de la muñeca en el codo de tenista, fue la radial la que salió mejor parada (diferencia de medias, MD = 1,81; IC 95% 0,97–2,64; p < 0,001), con evidencia de calidad moderada. Y para la fuerza de agarre, sencillamente no hubo diferencia entre una modalidad y otra (MD = 0,57; IC 95% −1,68 a 2,82; p = 0,62). La conclusión de los propios autores es clara y prudente: «No se observó una superioridad clara de RSWT o FSWT para el dolor o los resultados funcionales, debido a la certeza baja o muy baja de la evidencia». Ambas modalidades resultaron igual de seguras, eso sí, sin más efectos adversos que alguna molestia durante la aplicación.

El ensayo que compara ondas de choque con un tratamiento placebo (sham)

Si el metaanálisis anterior deja dudas sobre qué tipo de onda de choque es mejor, un segundo estudio pregunta algo más incómodo: ¿son mejores que no hacer nada real? El ensayo «Does radial shockwave therapy lead to immediate improvements in pain in people with insertional Achilles tendinopathy? A randomised controlled trial», de B. Alsulaimani, L. Perraton, J. Bourke, T. Powers y P. Malliaras, se publicó en noviembre de 2025 y apareció en el número de febrero de 2026 de Clinical Rehabilitation. Es un ensayo aleatorizado, en paralelo, que comparó ondas de choque radiales reales frente a un tratamiento simulado (sham) en 76 personas con tendinopatía aquílea insercional (53% mujeres, edad media de 51 años), con tres sesiones de tratamiento espaciadas entre 5 y 10 días y una tasa de seguimiento del 96%.

El resultado fue tajante: no hubo diferencia clínicamente relevante entre el tratamiento real y el simulado. El dolor evocado con el movimiento mejoró de forma parecida en ambos grupos —entre 0,6 y 0,7 puntos por sesión, en una escala de 100—, con diferencias entre grupos que oscilaron entre −0,4 y 0,4 puntos, es decir, prácticamente nulas. El umbral de dolor a la presión subió algo en ambos grupos por igual, tanto en el tendón afectado como en el sano y en un punto de control en el codo, sin ninguna ventaja para el tratamiento real. La conclusión de los autores no deja mucho margen de interpretación: «la terapia de ondas de choque radiales no demostró más eficacia que un placebo en la reducción del dolor evocado inmediato», y sus resultados «no respaldan el uso de la terapia de ondas de choque radiales como abordaje principal» para este tipo de tendinopatía. Su hipótesis es que buena parte de la mejoría que sienten los pacientes en consulta se debe a factores de contexto —la atención recibida, la expectativa, el propio paso del tiempo— más que a un efecto específico del aparato.

Entonces, ¿qué funciona? El ejercicio excéntrico, primera línea según la evidencia de 2026

Si las ondas de choque generan más dudas que certezas, la buena noticia es que sí existe un tratamiento con un respaldo mucho más consistente: el entrenamiento excéntrico, la fase del movimiento en la que el músculo se alarga bajo tensión (por ejemplo, bajar el talón lentamente desde un escalón). El metaanálisis «The efficacy of eccentric exercise in the treatment of Achilles tendinopathy: a systematic review and meta-analysis», publicado en abril de 2026 en BMC Musculoskeletal Disorders por Fang Yuan y su equipo, analizó 21 ensayos aleatorizados con 994 participantes.

Los resultados muestran que el ejercicio excéntrico reduce más el dolor que las modalidades pasivas o físicas —como el ultrasonido o, precisamente, las ondas de choque usadas solas— (SMD = −0,54; con la escala NRS, SMD = −0,29), y consigue mejoras significativas en la estructura del tendón vistas por ecografía, incluyendo el grosor anteroposterior (SMD = 0,41) y una reducción de la neovascularización patológica, esos vasos sanguíneos nuevos y desorganizados típicos del tendón dañado. Comparado con otras formas de ejercicio (isométrico, de carga pesada y lenta, etc.), el resultado fue más parecido (SMD = 0,03), sin una diferencia clara. Los propios autores resumen el mensaje con precisión: el ejercicio excéntrico «puede servir como tratamiento de primera línea para la tendinopatía aquílea dentro de programas de ejercicio basados en carga, en particular cuando se busca una mejora estructural», aunque matizan que no es «un estándar de oro superior a otras formas de ejercicio» y piden protocolos más estandarizados para optimizar los resultados.

Este hallazgo encaja con lo que ya contamos al hablar de la sobrecarga progresiva: el tendón, igual que el músculo, se adapta a la carga que recibe de forma gradual, y retirarle por completo el estímulo —el reposo absoluto que todavía se receta en algunas consultas— suele alargar el problema en lugar de resolverlo.

Cómo se aplica en la práctica: qué dice esto para tu rodilla, tu hombro o tu talón

Cruzando los tres trabajos, el mensaje práctico es este: si tienes una tendinopatía —de Aquiles, rotuliana (la clásica «rodilla del saltador»), del manguito rotador o codo de tenista—, la evidencia de 2026 sitúa el ejercicio de carga progresiva, y en particular el trabajo excéntrico, como la base del tratamiento, no como un complemento. Un protocolo habitual y bien estudiado para el Aquiles son los descensos excéntricos de talón (heel drops), 3 series de 15 repeticiones, dos veces al día, durante 12 semanas, ajustando la carga según el dolor lo permita; para el tendón rotuliano se usan variantes similares en sentadilla monopodal sobre un plano inclinado. En fases muy agudas, cuando el dolor es alto, ejercicios isométricos (mantener la posición sin movimiento, por ejemplo una sentadilla estática) pueden ayudar a calmar el dolor antes de progresar a la fase excéntrica, aunque esa progresión concreta conviene ajustarla con un fisioterapeuta que valore tu caso, porque no todas las tendinopatías responden igual ni están en la misma fase.

¿Significa esto que las ondas de choque no sirven para nada y hay que descartarlas? No exactamente: los propios metaanálisis no dicen que sean inútiles, dicen que la evidencia actual es de calidad baja o muy baja y que no hay pruebas sólidas de que superen a un tratamiento simulado en la mejora inmediata del dolor, al menos en tendinopatía aquílea insercional. Eso las deja, con la evidencia de 2026 en la mano, como una posible ayuda complementaria en casos concretos y crónicos que no responden al ejercicio bien pautado, nunca como sustituto de la carga progresiva ni como la solución rápida que promete parte del marketing. Como recordábamos al hablar de la faja lumbar y el dolor de espalda, la fisioterapia moderna tiende a desconfiar de los aparatos que prometen arreglar en la camilla lo que en realidad se arregla con carga, tiempo y un plan bien progresado.

Cuándo acudir a un fisioterapeuta y qué esperar de la primera visita

Un dolor de tendón que dura más de un par de semanas, que aparece siempre en el mismo punto al empezar a moverte y que mejora ligeramente con el calentamiento para volver después del ejercicio, es la presentación típica de una tendinopatía y merece una valoración profesional antes de decidir qué tratamiento probar. Un fisioterapeuta puede diferenciarla de otras causas de dolor (una bursitis, un pinzamiento articular, una fractura por estrés) y, sobre todo, diseñar contigo la progresión de carga —cuánto peso, cuántas repeticiones, con qué frecuencia— que la evidencia de 2026 señala como el tratamiento con más respaldo. Descartar del todo el ejercicio por miedo al dolor, igual que abusar de aparatología sin un plan de carga detrás, son los dos extremos que peor resultado suelen dar a medio plazo.

Preguntas frecuentes sobre ondas de choque y tendinitis

¿Sirven las ondas de choque para la tendinitis?

La evidencia de 2026 es más cauta de lo que sugiere su popularidad. Un metaanálisis con 530 pacientes no encontró una superioridad clara de ningún tipo de onda de choque para el dolor o la función, con certeza baja o muy baja en la evidencia. Un ensayo aleatorizado con 76 personas y tendinopatía aquílea insercional encontró que las ondas de choque radiales no mejoraron el dolor inmediato más que un tratamiento simulado (sham).

¿Qué tratamiento tiene más evidencia para la tendinopatía en 2026?

El ejercicio excéntrico, dentro de un programa de carga progresiva. Un metaanálisis de 2026 con 21 ensayos y 994 participantes lo señala como tratamiento de primera línea para la tendinopatía de Aquiles, con mejoras en el dolor y en la estructura del tendón visible por ecografía.

¿Ondas de choque radiales o focales, cuál es mejor?

Según el metaanálisis de Stania y su equipo (2026), ninguna demostró una superioridad clara y consistente sobre la otra: la focal salió algo mejor en dolor (con evidencia de baja calidad) y la radial en fuerza de los extensores de la muñeca en el codo de tenista (con evidencia moderada), sin diferencias en fuerza de agarre.

¿Se puede seguir entrenando con una tendinopatía?

En general sí, adaptando la carga: el reposo absoluto no acelera la recuperación y el tendón necesita cierto estímulo mecánico para regenerarse de forma organizada. La cantidad y el tipo de ejercicio conviene ajustarlos con un fisioterapeuta según la fase y la intensidad del dolor.

En Welfare integramos fisioterapia y entrenamiento en el mismo espacio precisamente por esto: una tendinopatía se resuelve mejor cuando quien valora tu dolor y quien programa tu carga de entrenamiento hablan el mismo idioma. Si llevas semanas arrastrando una molestia en un tendón, nuestro equipo de fisioterapeutas y entrenadores puede ayudarte a diseñar la progresión de carga adecuada en lugar de recurrir a un atajo sin suficiente respaldo científico.

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