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Cafeína antes de entrenar: cuánta tomar, cuándo y qué dice la ciencia

Ese café que te tomas de camino al gimnasio hace más de lo que crees. Tomar cafeína antes de entrenar es una de las poquísimas estrategias de suplementación que cuenta con evidencia científica realmente sólida, no con humo de marketing. Y lo mejor es que no necesitas un bote caro de preentreno con quince ingredientes: a veces basta con un buen café y saber dos o tres cosas sobre cuánto tomar y cuándo. Vamos a verlas con calma.

¿La cafeína antes de entrenar mejora de verdad el rendimiento?

Sí, y con bastante consenso detrás. La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) publicó en 2021 una revisión de posición en la que concluye que la cafeína mejora de forma clara distintas manifestaciones del rendimiento. No hablamos de un efecto milagroso, pero sí medible y consistente entre estudios.

Según esa revisión, la cafeína puede ayudar en la resistencia muscular, la velocidad del movimiento, la fuerza, el sprint, el salto y el lanzamiento, además de en un amplio abanico de acciones aeróbicas y anaeróbicas propias de cada deporte. En pruebas de resistencia, los metaanálisis apuntan a mejoras medias en torno al 2-3 % en la potencia sostenida frente a placebo. Puede parecer poco, pero en una carrera o en tus últimas repeticiones esa diferencia se nota.

El mecanismo tiene poco de misterio: la cafeína bloquea los receptores de adenosina, la molécula que te va empujando hacia la sensación de cansancio. Al frenar esa señal, percibes el mismo esfuerzo como algo menos duro, y eso te permite apretar un poco más antes de tirar la toalla.

¿Cuánta cafeína tomar antes de entrenar?

La horquilla que maneja la literatura científica es de 3 a 6 miligramos de cafeína por kilo de peso corporal. Para que sea fácil de traducir a tu día a día:

  • Si pesas 60 kg, tu rango estaría entre unos 180 y 360 mg.
  • Si pesas 75 kg, entre unos 225 y 450 mg.
  • Si pesas 90 kg, entre unos 270 y 540 mg.

Como referencia, una taza de café de filtro ronda los 90-120 mg y un espresso doble unos 120-150 mg, aunque varía muchísimo según el grano y la preparación. Un dato importante: subir de 6 mg/kg no aporta beneficios extra y sí dispara los efectos secundarios. Dosis muy altas, del orden de 9 mg/kg, se asocian a más molestias sin ninguna ventaja de rendimiento. Más no es mejor.

Si nunca has usado cafeína con intención, empieza por la parte baja del rango, incluso por 2-3 mg/kg, y observa cómo responde tu cuerpo. La sensibilidad individual es enorme: hay personas que con un café ya van sobradas y otras que apenas lo notan por su genética y su tolerancia habitual.

¿Cuándo tomarla? El timing sí importa

El momento más estudiado es entre 45 y 60 minutos antes de entrenar. Ese es el tiempo que suele tardar la cafeína en alcanzar niveles altos en sangre cuando la tomas en forma de café o cápsula. Si la apuras justo antes de empezar, es probable que su pico llegue cuando ya estés en la ducha.

Hay una excepción práctica: los formatos que se absorben por la mucosa de la boca, como algunos chicles de cafeína, actúan más rápido y pueden tomarse más cerca del inicio. Para la mayoría, sin embargo, la regla de la hora previa funciona de maravilla y es fácil de recordar.

Y una advertencia que tu descanso te agradecerá: la vida media de la cafeína es de varias horas, así que entrenar de noche con una dosis alta puede pasarte factura al dormir. Si entrenas tarde, reduce la cantidad o valora prescindir de ella. El sueño es parte del entrenamiento, no un lujo.

¿En qué entrenamientos se nota más?

La cafeína es bastante versátil, pero su efecto es especialmente interesante en estos contextos:

  • Resistencia: carreras largas, ciclismo, remo o clases de cardio, donde retrasar la fatiga marca la diferencia.
  • Fuerza y potencia: ayuda en el número de repeticiones que aguantas y en la velocidad de ejecución, sobre todo en series exigentes.
  • Deportes de equipo e intervalos: sprints repetidos, cambios de ritmo y esfuerzos explosivos como los de una sesión de HIIT.

Si te interesa el lado del rendimiento a largo plazo, la cafeína encaja bien junto a otros básicos con evidencia como la creatina monohidrato y una buena nutrición antes y después de entrenar. Ninguna ayuda sustituye a entrenar con cabeza, pero sumadas empujan en la buena dirección.

¿Café, cápsulas o preentreno? Qué elegir

Las tres opciones funcionan; la diferencia está en el control y la comodidad. El café es barato, accesible y suficiente para la mayoría, con el pequeño inconveniente de que no sabes con exactitud cuántos miligramos llevas. Las cápsulas o comprimidos de cafeína anhidra te dan una dosis precisa, ideal si quieres afinar tus mg/kg. Los preentrenos comerciales combinan cafeína con otros ingredientes: pueden estar bien, pero conviene mirar la etiqueta, porque muchos esconden dosis altísimas o mezclas cuya utilidad no está tan respaldada.

Sea cual sea el formato, el principio es el mismo: sabe cuánta cafeína estás tomando en total a lo largo del día. Es fácil pasarse sumando el café de la mañana, el de después de comer y el preentreno de la tarde.

Efectos secundarios y quién debería tener cuidado

La cafeína es segura para la mayoría de personas sanas en las dosis de las que hablamos, pero no es inocua. Los efectos más habituales cuando te pasas son nerviosismo, temblores, taquicardia, molestias digestivas, dolor de cabeza e insomnio. Las autoridades de seguridad alimentaria europeas sitúan en torno a los 400 mg diarios el límite general para adultos sanos, repartidos en el día, y en unos 200 mg la dosis puntual que no genera problemas de seguridad en la mayoría.

Conviene ser especialmente prudente, y consultar con un profesional sanitario, si estás embarazada o en periodo de lactancia, si tienes hipertensión, arritmias u otra condición cardiaca, si sufres ansiedad o problemas de sueño, o si tomas medicación que pueda interactuar. Ante la duda, mejor preguntar que improvisar.

Un apunte sobre la tolerancia: si tomas cafeína a diario, tu cuerpo se acostumbra y el efecto ergogénico tiende a diluirse. Algunas personas reservan las dosis más altas para sus sesiones o competiciones clave, manteniendo un consumo más bajo el resto de la semana. No es imprescindible, pero puede ayudarte a que siga notándose cuando de verdad la necesitas.

Cómo lo vemos en Welfare

En nuestro día a día con quienes entrenan en el centro, la cafeína aparece siempre como lo que es: una ayuda pequeña que se suma a lo que de verdad mueve la aguja, que es entrenar bien, comer acorde a tus objetivos y descansar. La usamos con criterio, ajustada a cada persona, y nunca como parche para tapar un mal descanso o una alimentación floja. Si trabajas con un entrenador, coméntale cómo respondes a ella; esa información vale oro para afinar tus sesiones.

Preguntas frecuentes sobre la cafeína antes de entrenar

¿Puedo tomar café en lugar de un suplemento de cafeína?

Sí. El café es una fuente perfectamente válida y la evidencia también lo respalda. La única pega es que la dosis por taza varía mucho, así que si quieres precisión te resultará más fácil con cápsulas de cafeína anhidra.

¿La cafeína deshidrata si entreno?

A las dosis habituales de rendimiento, el efecto diurético es leve y no provoca una deshidratación relevante durante el ejercicio en personas acostumbradas. Aun así, hidrátate con normalidad antes, durante y después de entrenar.

¿Sirve la cafeína si entreno solo para ponerme en forma, no para competir?

Puede darte un empujón de energía y ayudarte a rendir algo más en la sesión, pero no es imprescindible. Si tu descanso o tu alimentación no están bien, ahí es donde debes poner el foco primero.

Así que la próxima vez que cojas ese café antes de ir a entrenar, hazlo con intención: una dosis razonable, con tiempo suficiente por delante y sin robarle horas al sueño. Bien usada, la cafeína es una aliada modesta pero fiable. Y si quieres exprimirla dentro de un plan pensado para ti, en Welfare estaremos encantados de echarte una mano.

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